Qué hacer en el embalse del Sisga: guía para planear un fin de semana cerca de Bogotá 

A hora y media de Bogotá hay un espejo de agua que la mayoría de los capitalinos conoce solo de reojo, desde el carro, cuando sube hacia Tunja o Villa de Leyva. El embalse del Sisga aparece a la derecha de la vía, se mira un segundo y se deja atrás. Pocos se bajan. 

Quien se baja descubre otra cosa: un paisaje de altiplano con bosques de pino, laderas verdes, aves acuáticas y un silencio poco común tan cerca de la ciudad. La respuesta breve a qué hacer en el embalse del Sisga es esta: remar en kayak o paddle board, salir en lancha al atardecer, recorrer en bicicleta la vía circunvalar, caminar entre pinos hasta un mirador, observar aves al amanecer y cerrar el día frente a una chimenea. Casi todo cabe en un fin de semana. 

Esta guía reúne lo que necesitas para planearlo: cómo llegar, cuándo ir según el clima, qué hacer cada día y qué empacar para un destino que está a 2.650 metros sobre el nivel del mar. 

Dónde queda el embalse del Sisga y cómo llegar desde Bogotá 

El embalse del Sisga está en el municipio de Chocontá, en la provincia de Almeidas (Cundinamarca), sobre la vía que conecta a Bogotá con Tunja. Es una de las tres represas del llamado agregado Norte —junto con el Neusa y el Tominé— que administra la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y que cumple una función central en la regulación del río Bogotá. Según la CAR, el Sisga tiene una capacidad cercana a los 90,2 millones de metros cúbicos. 

La ruta desde Bogotá es directa: Autopista Norte hasta Briceño y luego la vía a Tunja hasta el sector del Sisga. El trayecto toma alrededor de una hora y media desde el norte de la ciudad, dependiendo del tráfico de salida, que en viernes por la tarde y en puentes festivos puede alargarse. 

Un detalle práctico que conviene conocer antes de salir: el ingreso al embalse queda justo antes del puente del Sisga, y desde allí son cuatro kilómetros de vía destapada. Naqua, el complejo hotelero ubicado en la vereda Tilatá, precisa en sus preguntas frecuentes que el tramo no tiene pasos peligrosos ni riesgo de hundimientos, y que transitan todo tipo de vehículos. Aun así, si viajas de noche, calcula unos minutos adicionales. 

Cuándo ir: clima, temporadas y los meses más despejados 

El Sisga es altiplano frío, y ese es el primer ajuste mental que hay que hacer. Chocontá se ubica a unos 2.656 metros sobre el nivel del mar. De acuerdo con los promedios climáticos publicados por Weather Spark —construidos con datos históricos y reconstrucciones de modelo entre 1980 y 2016—, la temperatura suele oscilar entre 6 °C y 18 °C a lo largo del año, y rara vez baja de 1 °C o supera los 20 °C. 

Eso significa que no hay temporada calurosa: hay temporada seca y temporada de lluvias. 

  • Menos lluvia: la temporada más seca va del 8 de diciembre al 17 de marzo. Enero es el mes con menos lluvia, con unos 41 milímetros en promedio. 
  • Más lluvia: mayo es el mes más lluvioso, con cerca de 198 milímetros, seguido de octubre. 
  • Cielos más despejados: agosto es el mes más despejado del año; abril, el más nublado. 
  • Más viento: julio suele ser el mes más ventoso, un dato relevante si planeas remar. 

La duración del día apenas varía: cerca de doce horas de luz durante todo el año, con amaneceres entre las 5:39 y las 6:11 a. m. y atardeceres entre las 5:35 y las 6:12 p. m. Para quien quiere ver salir el sol sobre el agua, eso simplifica la planeación: madrugar en el Sisga es madrugar de verdad, pero siempre a la misma hora. 

Nueve planes en el embalse del Sisga 

1. Remar en kayak o paddle board 

Es el plan más agradecido del destino y el que mejor cambia la escala del paisaje: desde el agua, las laderas se ven distintas. Naqua ofrece alquiler de kayak y paddle board, y entrega chaleco y remo; los turnos se reservan en recepción. El hotel advierte que los deportes acuáticos se practican bajo responsabilidad de cada huésped, así que conviene salir temprano, cuando el viento suele estar más calmado, y no alejarse de la orilla. 

2. Salir en lancha 

Para quienes prefieren recorrer más distancia sin remar, el alquiler de lancha permite ver el embalse de extremo a extremo. Es un plan corto —una hora basta— y funciona especialmente bien a última hora de la tarde, cuando la luz baja y el agua se pone quieta. 

3. Recorrer en bicicleta la vía circunvalar 

La vía circunvalar del Sisga bordea el embalse y es el recorrido natural para quien viaja con bicicleta o quiere alquilarla en el hotel. Es un trayecto de montaña, con subidas cortas y superficie destapada en varios tramos: exige llantas adecuadas y algo de fondo, pero paga con miradores a cada curva. 

4. Caminar entre pinos o subir a la cima 

Dentro de Naqua hay dos formas de caminar, según cuenta el propio hotel en su página de experiencias: un paseo tranquilo entre pinos, donde manda el silencio, y un camino que asciende hasta la cima, con vista abierta sobre el embalse. La segunda opción se disfruta más temprano en la mañana, antes de que se levante la nube típica del altiplano. 

5. Observar aves 

Este es el plan menos obvio y quizá el más memorable. Colombia es el país con mayor riqueza de aves del planeta: durante el Global Big Day 2025, los observadores registraron 1.560 especies en el territorio nacional, por encima de Perú (1.398) y Brasil (1.245), según Parques Nacionales Naturales de Colombia. 

Los cuerpos de agua del altiplano cundiboyacense concentran aves acuáticas y de ribera, y las primeras horas del día —entre el amanecer y las 8:00 a. m.— son las mejores para verlas. No necesitas equipo especializado: unos binoculares sencillos, ropa de colores neutros, silencio y paciencia. Una aplicación de identificación en el celular convierte la caminata en un ejercicio de ciencia ciudadana. Y si el nombre del restaurante del Club House te suena a ave, no es casualidad: Ardea es el género de las garzas. 

6. Spa, sauna y zonas húmedas 

Después de remar o pedalear con frío, el spa deja de ser un lujo y pasa a ser sentido común. El Spa Bambú de Naqua cuenta con dos salas de relajación —una individual y una doble—, baño turco, sauna y jacuzzi con chorros de hidromasaje frente al paisaje. La disponibilidad se consulta en recepción. 

7. Comer con vista al agua 

Hay dos restaurantes dentro del complejo. Ardea, ubicado en el Club House, opera de manera independiente y abre al público general los viernes de 1:00 a 8:00 p. m., los sábados de 8:00 a. m. a 8:00 p. m. y los domingos de 8:00 a. m. a 5:00 p. m., con extensión hasta las 8:00 p. m. en puentes festivos; sus reservas se gestionan en el 316 028 2442. El restaurante NQA, en la recepción, atiende exclusivamente a huéspedes todos los días de 8:00 a. m. a 8:00 p. m. Conviene saber que no hay servicio a la habitación: el consumo es en el lugar. 

8. Tenis, parque infantil y Club House 

Para quienes viajan con niños, el parque infantil y el salón de juegos resuelven las horas de la tarde, y el Club House permite que los adultos conversen sin perderlos de vista. La cancha de tenis, junto al Club House, es una alternativa poco frecuente en este tipo de destinos. 

9. Chimenea y cielo abierto 

El día termina temprano en el altiplano y las noches son frías. La chimenea deja de ser decoración y se vuelve el plan: leña, conversación y, cuando el cielo coopera, estrellas. Agosto, el mes más despejado del año, ofrece las mejores probabilidades. 

Un fin de semana completo, hora por hora 

Viernes. Salida de Bogotá después de almuerzo para esquivar el trancón de la tarde. Llegada entre las 4:00 y las 6:00 p. m., check-in y caminata corta antes de que oscurezca. Cena y chimenea. Si te hospedas en una casa campestre, llega con el mercado hecho: el supermercado más cercano está en Chocontá, a unos veinte minutos. 

Sábado. Amanecer con binoculares hacia la orilla. Desayuno. Media mañana en el agua: kayak o paddle board, cuando el viento aún está calmado. Almuerzo con vista. Tarde de bicicleta por la vía circunvalar o de spa, según el clima y las ganas. Atardecer en lancha. Noche de fogata. 

Domingo. Caminata al mirador antes del desayuno. Mañana tranquila: tenis, lectura en la terraza o una última vuelta por los senderos. Check-out —al mediodía en casas, a las 11:00 a. m. en glamping— y regreso temprano a Bogotá para no coincidir con el retorno del puente. 

Qué llevar en la maleta 

  • Capas, no abrigos. La diferencia entre el mediodía soleado y las 7:00 p. m. puede ser de diez grados. 
  • Impermeable ligero. Salvo entre diciembre y marzo, la probabilidad de lluvia es alta buena parte del año. 
  • Protector solar y gafas. A 2.650 metros la radiación es intensa incluso con cielo nublado, y el agua la refleja. 
  • Calzado cerrado con agarre. Los senderos y los cuatro kilómetros de vía destapada lo agradecen. 
  • Ropa de cambio para el agua. Después del kayak, el frío se siente rápido. 
  • Binoculares. El accesorio con mejor relación entre peso y disfrute para este destino. 
  • Mercado, si reservaste casa. Comida y condimentos incluidos. 

Cinco recomendaciones para disfrutar mejor y cuidar el entorno 

  1. Madruga. Las mejores horas del Sisga —agua quieta, aves activas, luz limpia— ocurren antes de las 9:00 a. m. 
  1. Rema con chaleco y cerca de la orilla. El embalse es un cuerpo de agua frío y profundo; la prudencia no le quita nada al plan. 
  1. Baja el volumen. El silencio es el principal atractivo del lugar y también la razón por la que Naqua no permite fiestas en las casas: para celebraciones, el espacio habilitado es el Club House. 
  1. No dejes rastro. Empaca de vuelta lo que llevaste, incluidos los residuos de la caminata. 
  1. Observa sin interferir. Mantén distancia de nidos y de aves posadas, y evita usar sonidos grabados para atraerlas. 

Preguntas frecuentes 

¿Cuánto se demora el viaje de Bogotá al embalse del Sisga? Alrededor de una hora y media desde el norte de Bogotá, por la Autopista Norte y la vía a Tunja. Los últimos cuatro kilómetros hasta el sector de la vereda Tilatá son de vía destapada. 

¿Cuál es la mejor época del año para visitar el Sisga? La temporada más seca va del 8 de diciembre al 17 de marzo, y agosto es el mes con cielos más despejados. Mayo y octubre son los meses más lluviosos. 

¿Hace mucho frío? Es clima de altiplano. La temperatura suele moverse entre 6 °C y 18 °C, con las mínimas al amanecer y en la noche. Ropa por capas y chimenea resuelven el asunto. 

¿Se puede hacer deporte acuático en el embalse? En Naqua hay alquiler de kayak y paddle board, con chaleco y remo incluidos, y alquiler de lancha; las actividades se practican bajo responsabilidad de cada huésped y los turnos se reservan en recepción. 

¿Es un buen plan para ir con niños? Sí, en las casas campestres: hay parque infantil, salón de juegos, senderos y cancha de tenis. Las cabañas glamping son exclusivas para mayores de dieciocho años. 

¿Hay dónde comer o debo llevar comida? Hay dos restaurantes dentro del complejo, con horarios definidos, y no hay servicio a la habitación. Si te hospedas en casa y prefieres cocinar, lleva el mercado desde Bogotá. 

¿Se pueden llevar mascotas? Sí, mayores de seis meses, con un costo adicional por noche y bajo un reglamento específico que incluye correa, collar y carné de vacunación vigente. 

En resumen 

El embalse del Sisga funciona mejor como destino de fin de semana que como parada de paso. Tiene agua para remar, montaña para caminar y pedalear, aves para observar y noches frías que invitan a quedarse adentro. Su mayor virtud —el silencio— es también su mayor fragilidad, así que se disfruta más y se conserva mejor cuando se llega temprano, se camina despacio y se hace poco ruido. 

Si ya te decidiste por el destino y ahora dudas entre alojamientos, esta guía complementaria te ayuda a elegir entre casa campestre o cabaña glamping cerca de Bogotá

Planea tu fin de semana en el Sisga 

Cuéntanos qué fechas tienes en mente y qué planes te interesan —agua, senderos, spa o aves— y te ayudamos a armar el fin de semana. 

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